El 20N NO debiste haber votado.

NO debiste votar a un régimen que considera la fuerza de trabajo, es decir, al ser humano, como una mercancía. Un régimen que obliga al ser humano a venderse a sí mismo como una mercancía para comprar otras mercancías que le permitan seguir existiendo. Seguir existiendo para seguir vendiéndose como una mercancía y poder comprar otras mercancías que le permitan seguir existiendo. Seguir existiendo para reproducirse y que su prole lo reemplace en esa existencia cuando deje de existir.

NO debiste votar a un régimen que reduce tu existencia a la de una mercancía que se reproduce a sí misma. Una mercancía en constante competencia con otros seres humanos convertidos también en mercancía. Una mercancía que se cree tanto más libre cuanto más libre es el mercader que comercia con ella.

El régimen capitalista NO debió contar con tu voto para seguir comprando, vendiendo y desechando seres humanos como si fuesen mercancías. Recuerda eso cada vez que veas a uno de los desechados. Que tu conciencia te lo recuerde. Que no te permita olvidarlo.

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